jueves, 27 de diciembre de 2012

American Horror Story, miedito del bueno



Hoy quería hablaros, y a la vez recomendaros  una serie que ha batido récords de audiencia  convertida de todo un éxito en la cadena FX desde su estreno en  en octubre del 2011.

Se trata de la serie titulada American Horror Story, que nos trae la historia de una familia que no está pasando su mejor momento: un aborto reciente, una infidelidad del marido y una hija adolescente forman un cuadro del que resulta difícil salir bien parado. Para intentar salvarlo todo, la familia decide empezar de cero y se muda a Boston, a una mansión que alberga un oscuro secreto.

Esta serie cuenta con muchos factores que han servido para posicionarla como una de las mejores series de terror.

En primer lugar, a pesar de que ya se esté emitiendo desde octubre del 2012 la segunda temporada (American Horror Story: Assylum) , se trata de una serie con inicio y fin, es decir, la temporada primera está compuesta de 12 episodios que construyen, todos juntos, una historia completa. Al final del capitulo 12 la historia finaliza, aunque, como buen film de terror, se dejan puertas abiertas para un futuro.
A pesar de este (no) cierre, la segunda temporada tiene una temática diferente, y se desarrolla en un manicomio. Algunos de los actores repiten, pero con un papel totalmente diferente.

En segundo lugar, otro de los puntos fuertes son las introducciones, por un lado, la escena inicial suele aportar información que poco a poco el espectador va encajando en la temática, por otro lado, los título de crédito son fabulosos, con escenas que reconstruyen uno de los episodios más tétricos de las historias que se vivieron en la casa. No en vano el responsable de los títulos, Kyle Coopertambién ha creado los de otra gran serie The Walking Dead.

En tercer lugar tenemos los iconos, figuras que aparecen recurrentes y que van aportando más y más datos tenebrosos, el traje totalmente cerrado de látex, los botes con los fetos, la fachada de la casa, siempre presente, el sótano, la buhardilla, la pelota roja...

En cuarto y último lugar, la serie sorprende casi hasta el final, con inesperados giros que mantienen la emoción.

(Atención SPOLIER! Si tienes pensado ver la serie desde el principio no leas más)

No obstante, no todo van a ser flores, a mi parecer se abusa demasiado con la colección de habitantes de la casa, y es que a veces el sótano parece la Gran Vía a media mañana.


A pesar de que los actores principales son realmente buenos (excelente Jessica Lange, lo cuál le ha valido un Emmy en 2012, pesar de que se repite demasiado), no todos los secundarios brillan por su interpretación, no acabo de ver yo a Zachary Quinto (el Sylar de la increíble Héroes) bordando el papel de uno de los gays que fueran los anteriores propietarios de la casa, y qué me decís del papelón del fumigador una vez muerto?, las dos chicas vestidas de enfermeras o los asaltantes de la casa? Hay personajes que podrían haberse explotado mucho más, sin duda.

Además se abusa de las inconsistencias: el plano espacio-temporal no es siempre lógico, se supone que los muertos no pueden salir de la casa pero no siempre es así, los espíritus se presentan con toda la plana mayor el primer día de los nuevos inquilinos (los hispanos del capítulo 12).

Además, el final es algo precipitado, el último capítulo empieza sorprendiendo pero pierde fuerza al intentar contar tantas cosas a la vez y con ese final tan presuntamente "feliz" y terrorífico a la vez.

(Fin SPOLIER)

De cualquier forma, y a modo de resumen, os recomiendo encarecidamente que la veáis en cuanto podáis, yo, por mi parte, me he empezado a descargar la segunda temporada con muchas ganas, de la que hablaré, si merece la pena (probablemente caigan en los mismos errores), en otro blog.

Hasta el próximo blog y cuidadito cuando bajéis al sótano (si tenéis).

sábado, 1 de diciembre de 2012

Señor Anunciante, pase hasta el fondo, por favor


No puedo empezar el día sin mis piezas de fruta y mis queridos cereales
La publicidad es una fuente de financiación del cine y las series, esto es un hecho constatable, sin embargo, las formas que ha utilizado el Sr. Anunciante para introducir sus productos en los hogares de los consumidores han ido evolucionando sustancialmente desde que se han utilizado.

A esta técnica, se le llama de un modo genérico Publicidad por emplazamiento (Product Placement), es decir, al hecho de que salga un producto de una marca concreta dentro de una escena.

Podemos encontrar, básicamente dos modos de utilizar la técnica:

Qué rápido va mi Apple
  • Emplazamiento pasivo: En este modo, el producto aparece en la escena como parte de la decoración, pero sin interactuar con el personaje (al abrir el armario aparece una bolsa de cereales). Esto te cuesta, por poner una cantidad simbólica, 1.000 euritos.
  • Emplazamiento activo: En este modo, si se trata de un modo sin alusiones el producto aparece e interactua con el personaje. Esto ya te cuesta 5.000 euritos (en el desayuno, los personajes toman los cereales). Pero si quieres, puedes pagar más, puedes optar por el modo con alusiones para que el personaje haga referencia explícita a lo bueno que es tu producto, ahí te toca pagar ya 10.000 (el personaje dice que estos cereales están de muerte).

Las técnicas son muy diferentes entre el cine y las series.


Mira esta foto en mi nuevo smartphone
En el cine, es habitual ver marcas de coche y de móviles como principales reclamos, aunque nunca falla el clásico refresco de cola. La ventaja fundamental con la que cuenta el cine es que no te puedes levantar de la butaca, por lo que, con que el producto salga en la escena, ya has conseguido tu objetivo.

En las series, por el contrario, al tener la competencia del zapping en los momentos de publicidad, es más habitual el emplazamiento activo. Existe un emplazamiento activo con alusiones muy habitual últimamente, que supone recrear el escenario de la serie (la cocina, la habitación, el despacho de los personajes) de modo que se habla explícitamente del producto, pero sin formar parte de una escena de la serie. En estos casos, existe la obligación de que aparezca el clásico rótulo de publicidad en la parte superior de la pantalla

Un buen truco de magia: Nada por aquí, nada por allá, toma valla publicitaria.

La evolución de esta técnica ha llegado a límites insospechados con lo que se denomina Publicidad por emplazamiento Virtual (Product Placement Virtual), de reciente (relativamente) instauración. Con esta técnica, se inserta digitalmente el producto dentro de la escena una vez ha sido rodada. Así, en cada reposición de una serie, o según va avanzando, puede insertarse una nueva publicidad.


Te apetece una cervecita?
Con tanto cuento me ha entrado sed
Gracias a esta nueva técnica, en una escena de una serie podemos ver que están emitiendo en una televisión el trailer de una nueva película que van a echar el cine, o un anuncio de detergente. O podemos colocar en una escena lo que nos interesa en la mesa en la que están hablando los protagonistas.

Así, que, si después de ver el último capítulo de Érase una vez os apetece una conocida marca de cerveza (no digo la marca que a mí no me han pagado), ya sabéis el motivo, y hasta el próximo blog.